alejandro chaskielberg
FUEGO!
OASIS




Oasis
De niño creía que los oasis eran espejismos — visiones de un lugar idílico e inalcanzable que aparecían en el desierto y se disolvían antes de que pudieras llegar. Llegué a Al-Ahsa con esa imagen de infancia intacta, buscando un sueño en pleno color.
Lo que encontré fue el oasis más grande del mundo: 2,5 millones de palmeras datileras alimentadas por un enorme acuífero subterráneo, un paisaje Patrimonio de la Humanidad que ha sostenido la civilización humana desde el quinto milenio a.C. Rodeado por las vastas arenas del Rub al-Jali — el Cuarto Vacío — Al-Ahsa no es un espejismo. Es el agua hecha visible. Es la prueba de que el desierto puede transformarse.
Pero un oasis es mucho más que agua. Durante miles de años, los oasis fueron el sistema nervioso del mundo antiguo — lugares de extraordinaria importancia estratégica y cultural donde convergían las rutas de las caravanas. Los viajeros que cruzaban la Península Arábiga se detenían a reabastecerse, a descansar, a comerciar. Y en ese comercio intercambiaban no solo mercancías sino conocimiento: lenguas, religiones, historias, medicinas, mapas. El oasis era un lugar de encuentro entre mundos que de otro modo nunca se habrían conocido. Al-Ahsa se encuentra en el centro de esa historia — una encrucijada de civilizaciones, un lugar donde Oriente y Occidente se han encontrado durante milenios.
Pasé varias noches caminando por el oasis bajo la luz de la luna. La brisa nocturna y la humedad del lugar me hacían sentir como si estuviera en un sueño vívido donde todo era posible. Fotografié productores de arroz al-hassawi — un arroz rojizo que solo se produce aquí — cultivadores de dátiles, cuidadores de camellos, artesanas y trabajadores de la tierra venidos de Sudán, Bangladesh y más allá. Personas conectadas a la tierra a través de la misma agua subterránea que había atraído a los primeros pobladores hace siete mil años.
El proyecto también dio lugar a una colaboración con el joyero porteño 0800 Don Rouch — una de las figuras centrales de la joyería contemporánea argentina. Juntos creamos un colgante de plata de 400 gramos inspirado en el concepto de oasis: una pieza full ice que se abre para revelar una pequeña fotografía y un texto. Dos palmeras — el símbolo más potente de la Península Arábiga — fundidas en plata, como si fuera posible sostener el oasis en la mano.
Entrar y salir de Al-Ahsa es como adentrarse en un sueño y luego volver a la realidad.
— Alejandro.
Ficha Técnica
Shooting: November–December 2022 · Location: Al-Ahsa Oasis, Eastern Province, Saudi Arabia
Commissioned by: Visual Arts Commission, Ministry of Culture, Saudi Arabia
Curated by: Mohamed Somji
29 photographs · Long exposures, moonlight and artificial light
Selected Exhibitions
2023 · Alhasa Hassana — · Hayy Jameel, Jeddah, Saudi Arabia. Group exhibition with Tasneem Alsultan, Farah Foudeh, Latifah AlBokhari and Abdo Shanan · Curated by Mohamed Somji
2025 · In a New Light — Kingdom Photography Award · Abbazia, Venice, Italy























